Desde finales del siglo XV se extiende en Madeira y Canarias una cultura común en torno a un mismo cultivo, la caña dulce. La demanda de este exótico producto en Europa transformó a las más verdes de las Islas Canarias en las «Islas del Azúcar». Se construyeron molinos, casas de purgar y calderas, aduanas, castillos defensivos y bellas casas solariegas, a modo de diminutos palacios, donde se recreaban las estancias de los territorios de origen de sus moradores. Y los refinados y blancos azúcares, mieles y remieles, alfeñiques y sopas de miel se convirtieron en un puente dulce, con pilares clavados en el fondo del océano Atlántico, entre las Islas Canarias y el continente europeo, con guiños a África y América​.

A finales del siglo XIX (y muy probablemente con la llegada del cable telegráfico submarino a la costa de Los Silos en 1883 por una compañía inglesa de telégrafos) vuelve a resurgir el cultivo de la caña de azúcar que a finales del siglo XV trajo el adelantado Alonso de Lugo a Daute.​

La compañía Lathbury (L&Cº) plantó caña de azúcar en la Hacienda de Daute, las mismas tierras donde se había plantado 400 años antes, y construyó el actual ingenio azucarero que se puede apreciar en la costa silense, siendo de las pocas construcciones de industria inglesa del siglo XIX que aún se mantiene en pie en Canarias.​

En el interior de la construcción se puede apreciar las vigas de maderas con el sello de la compañía y el destino que le pusieron en los puertos británicos, “Dante” por aquella época, Daute era mucho menos conocido que el poeta del siglo XIV Dante.​

Nos encontramos en la zona donde existe en pie el único ingenio de Tenerife y donde recupera cultivo justo donde se plantó tras la conquista de Tenerife a finales de 1400, que se fue sustituyendo en el siglo XVI por producción vitivinícola y posteriormente a la tomatera, en el XIX lo recupera Lathbury & Co, y en el siglo XX empieza la platanera.​

La caña estaba presente desde 1500 en toda la zona, empezando a sustituirse por otros cultivos cuando no se podía competir con las plantaciones del Caribe. Los pequeños reductos que quedaron y la recuperación de Lathbury se mantuvo hasta 1950.

LA HISTORIA

Desde finales del siglo XV se extiende en Madeira y Canarias una cultura común en torno a un mismo cultivo, la caña dulce. La demanda de este exótico producto en Europa transformó a las más verdes de las Islas Canarias en las «Islas del Azúcar». Se construyeron molinos, casas de purgar y calderas, aduanas, castillos defensivos y bellas casas solariegas, a modo de diminutos palacios, donde se recreaban las estancias de los territorios de origen de sus moradores. Y los refinados y blancos azúcares, mieles y remieles, alfeñiques y sopas de miel se convirtieron en un puente dulce, con pilares clavados en el fondo del océano Atlántico, entre las Islas Canarias y el continente europeo, con guiños a África y América​.

A finales del siglo XIX (y muy probablemente con la llegada del cable telegráfico submarino a la costa de Los Silos en 1883 por una compañía inglesa de telégrafos) vuelve a resurgir el cultivo de la caña de azúcar que a finales del siglo XV trajo el adelantado Alonso de Lugo a Daute.​

La compañía Lathbury (L&Cº) plantó caña de azúcar en la Hacienda de Daute, las mismas tierras donde se había plantado 400 años antes, y construyó el actual ingenio azucarero que se puede apreciar en la costa silense, siendo de las pocas construcciones de industria inglesa del siglo XIX que aún se mantiene en pie en Canarias.​

En el interior de la construcción se puede apreciar las vigas de maderas con el sello de la compañía y el destino que le pusieron en los puertos británicos, “Dante” por aquella época, Daute era mucho menos conocido que el poeta del siglo XIV Dante.​

Nos encontramos en la zona donde existe en pie el único ingenio de Tenerife y donde recupera cultivo justo donde se plantó tras la conquista de Tenerife a finales de 1400, que se fue sustituyendo en el siglo XVI por producción vitivinícola y posteriormente a la tomatera, en el XIX lo recupera Lathbury & Co, y en el siglo XX empieza la platanera.​

La caña estaba presente desde 1500 en toda la zona, empezando a sustituirse por otros cultivos cuando no se podía competir con las plantaciones del Caribe. Los pequeños reductos que quedaron y la recuperación de Lathbury se mantuvo hasta 1950.

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